El gateo y la lectoescritura

Como bien sabemos, los bebes empiezan a gatear entre los 6 y los 9 meses, y aunque algunos se salten esta etapa… ¡No nos podemos imaginar lo mucho que les aporta! No solo les da autonomía, sino que les ayudará a leer y a escribir en un futuro.

La etapa del gateo les brinda la oportunidad de descubrir, de tantear con todo lo que se encuentran y jugar a todas horas. Es esa época en que los encontramos de pie apoyados en un cajón, en la que debemos proteger las esquinas en las que haya cristal para que no se de un golpe… En fin, el gateo les da mucha autonomía a los más pequeños pero nos obliga a estar más atentos. Por eso los padres debemos vigilarlos, pero no limitarlos. Debemos estimular el gateo ya que les favorecerá a lo largo de su crecimiento. Es muy importante que lo estimulemos, porque además les genera confianza en ellos mismos, se sienten valientes y muchos de ellos, desde que empiezan a gatear, ya sobrepasam uno de sus miedos.

Para saber en qué facilitará a mi hijo el gateo, vamos a poneros unos cuantos ejemplos. Para empezar, le permitirá enfocar la vista para luego colocar el libro a la distancia correcta mientras lee, ya que los ojos están en constante adaptación mientras el cuerpo avanza. También, adquieren tactilidad en la palma de la mano, a menudo que sienten el suelo en sus manos, los distintos materiales, el frío, el calor… En general, el cerebro entiende de texturas y sensaciones, y esto les permitirá más adelante controlar el trazo de la escritura. Y no sólo de texturas, el bebé empieza a incorporar la conciencia espacial, sabiendo cual es su tamaño y el de los objetos de alrededor. Los hemisferios del cerebro se activan, haciendo así el análisis y la comprensión de sus dimensiones y de la de los demás. Además, al gatear, el bebé aprende a coger estabilidad en los hombros y en las palmas de las manos, y ésta favorece la motricidad fina que también ayuda a leer y a escribir.

Como vemos, hay muchos factores que por pequeños que sean, están entrelazados para ayudar a nuestro bebé a desarollarse mejor. Es por eso que debemos de estar atentos ante lo que hacen y ante sus reacciones, para notar más tarde su evolución. Así que ya sabéis, acompañar a vuestros hijos en su desarrollo, y crecer con ellos ¡Que seguramente aprenderemos mucho todos juntos!

 

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